Enfrentamientos y disturbios en Bruselas durante una protesta masiva contra la austeridad


Bruselas vivió este viernes una jornada de alta tensión social. Unas 30.000 personas marcharon contra las medidas de ajuste del gobierno belga y los recortes en educación, mientras cientos de jóvenes encapuchados se enfrentaron a la policía cerca de la estación central de la ciudad.
Las fuerzas del orden respondieron con cañones de agua y gases lacrimógenos luego de recibir piedras, adoquines, botellas de vidrio, petardos y artefactos incendiarios. El tránsito y el transporte público quedaron interrumpidos en toda la capital.
La policía belga aclaró que quienes “causaron los problemas de orden público no están vinculados” a la manifestación convocada por los sindicatos, que transcurrió de forma pacífica. Los afiliados marcharon con colores llamativos —rojo y verde— mientras los disturbios se concentraron en grupos vestidos de negro con el rostro cubierto.
Los incidentes se repitieron también cerca de la Estación de Midi, la principal terminal ferroviaria del sur de Bruselas y punto de llegada de la marcha nacional.
La jornada reunió reclamos distintos pero convergentes. Los sindicatos protestaron contra el paquete de ajuste de 10.000 millones de euros que negocia el gobierno del primer ministro Bart De Wever para reducir el déficit del país. Los estudiantes y docentes sumaron sus propias demandas contra las políticas educativas de la región francófona.
La Federación de Valonia-Bruselas prevé aumentar la carga lectiva de los profesores un 10% sin incremento salarial, recortar las comidas gratuitas en las escuelas y elevar el costo de la matrícula en instituciones de educación superior no universitaria de 835 a 1.194 euros para el 58% de los estudiantes. Las pancartas en la marcha pedían la dimisión de la presidenta regional, Élisabeth Degryse, y de la ministra de Educación, Valérie Glatigny.
Tomás, estudiante de Ciencias Políticas en la Universidad Libre de Bruselas, explicó a EFE que van a seguir protestando hasta que el gobierno federal “cambie de posición”. “Hay cierta gente que no tiene más acceso a la educación de calidad, a estudios superiores, y eso les condena. No pueden mejorar socialmente. Es una injusticia que vivimos nosotros los estudiantes”, señaló.
Sanah, otra estudiante a punto de graduarse, también habló con EFE: “Estamos hartos de que se busque el dinero entre quienes no lo tienen. Aumentan las tasas universitarias, recortan las ayudas familiares… y a eso decimos que no”.
Las protestas en Bruselas siguieron a una semana de disturbios en Lieja, donde las autoridades prohibieron las reuniones públicas tras enfrentamientos entre estudiantes y policías que derivaron en destrozos en comercios. Desde el 1 de octubre, la ciudad registró 194 detenciones y decenas de policías resultaron heridos.
El movimiento estudiantil en Bélgica se inspiró en parte en las movilizaciones de Francia, aunque las protestas locales llevan varios meses en marcha en ciudades francófonas. La escala del conflicto se intensificó notablemente en las últimas semanas.
Marie Gobert, madre soltera y trabajadora social que viajó desde Namur con una de sus hijas para participar en la marcha, resumió el estado de ánimo ante AP: “Trabajo, pero no llego a fin de mes”. Gobert señaló que subieron los costos escolares, el precio del transporte público y los billetes de tren.
“No creo haber estado tan preocupada nunca por todas las medidas que me dificultan la vida diaria”, afirmó. “Se siente la tensión social, se siente la rabia empezando a hervir en todas partes”, agregó.
Con información de EFE, AFP y AP.
Fuente: www.clarin.com



